Los quistes tiroglosos son restos del desarrollo embrionario del tiroides que se sitúan en la línea media de la región anterior del cuello en cualquier punto entre la base de la lengua y la glándula tiroides. Son las lesiones congénitas más frecuentes del cuello.

Aunque por su origen congénito están presentes desde el nacimiento, pueden manifestarse a cualquier edad, pudiendo incluso ser un hallazgo casual durante una exploración rutinaria. Clásicamente se detectan cuando por su progresivo crecimiento se hacen visibles y palpables en el cuello, o lo que es más frecuente, cuando se infectan.

De forma espontánea o como consecuencia de uno o mas procesos infecciosos el quiste puede abrirse a la piel y transformarse en una fístula tiroglosa, que se caracteriza por la expulsión contínua (drenaje) de un material mucoso o seropurulento que al secarse forma pequeñas costras blancoamarillentas alrededor del orificio fistuloso. Está formación de fístulas también puede deberse a una cirugía incompleta.

El diagnóstico de estos quistes es fundamentalmente clínico: las características del quiste a la palpación (elasticidad, consistencia, movilidad, adhesión a los tejidos vecinos, etc... ), su localización, y el hecho de que se desplaza con los movimientos de la lengua, hacen el diagnóstico casi seguro. En ocasiones la sospecha clínica se confirma con una ecografía de la región del cuello que puede apoyar la sospecha clínica. Algunos autores sugieren la punción aspiración con aguja fina y el posterior estudio histológico para confirmar el diagnóstico, pero esto no suele ser necesario y puede aumentar el riesgo de infección del quiste. Si es recomendable realizar con anterioridad al tratamiento definitivo una Gammagrafía cervical tiroidea, pues se han descrito casos en los que el quiste era el único tejido tiroideo funcionante; dato este fundamental para los cuidados del postoperatorio.

El tratamiento de estos niños es siempre quirúrgico y comprende la extirpación del quiste y de su trayecto hasta la base de la lengua. Es importante recordar que este trayecto tirogloso atraviesa siempre el cuerpo del hueso hioides (situado en la base de la lengua) por lo que para que el tratamiento sea definitivo es preciso seccionar este hueso y quitar su segmento central.

Esta intervención quirúrgica se realiza bajo anestesia general y debe realizarse si es posible antes de que comiencen las infecciones del quiste, no siendo la edad del niño un factor limitante.

Las complicaciones de la intervención son escasas siendo la mas frecuente la recidiva del quiste por no extirpar el mismo de modo completo (incluyendo un fragmento del cuerpo del hueso hioides). No se requieren en general cuidados intensivos postoperatorios, y el alta hospitalaria suele tener lugar a las 24 horas de la intervención.

 

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